PROYECTOSMONCLOVA es una galería de arte contemporáneo con sede en la Ciudad de México, enfocada en facilitar diálogos entre artistas nacionales e internacionales de diferentes generaciones, algunos de ellos son: Eduardo Terrazas, Fred Sandback, Martin Soto Climent, Josephine Meckseper, Tercerunquinto, Helen Escobedo, Chantal Peñalosa, entre otros. 

Establecida en 2005, se ha convertido en uno de lo foros más importantes de arte contemporáneo en México a través del programa que presenta.

Además de exposiciones, la galería publica libros y catálogos, entre los más recientes se incluyen: Restauración de una pintura mural. Tercerunquinto 2000-2015Robert C. Morgan. Works 1967-2017  y Las propiedades de la luz. Luis Barragán-Fred Sandback (próximamente). Algunas de las exhibiciones más destacadas de la galería, son: Caramel Huysmans. Martin Soto Climent (2015); TRUE STORY, show colectivo curado por Michel Blancsubé (2015); Las propiedades de la luz. Fred Sandback (2016); dre omins. Andreas Slominski (2016); Doble fondo. Tercerunquinto (2017); Concept and Painting. Robert C. Morgan (2017); y, próximamente, Josephine Meckseper (2017).

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MARTES-VIERNES
11:00-18:00
SÁBADOS
11:00-16:00

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Colima 55 Roma Norte
Ciudad de México 06700
+52 (55) 5525 9715
+52 (55) 4754 3546

Contacto

(C) PROYECTOSMONCLOVA, 2015.

Exposiciones

FORMASOBREFONDO

junio 22, 2017

septiembre 02, 2017

Curado por Willy Kautz
  • Ana Bidart
  • Sergio Camargo
  • Ulises Carrión
  • Helen Escobedo
  • Verónica Gerber Bicecci
  • On Kawara
  • Leo Marz
  • Paulo Monteiro
  • Gabriel de la Mora
  • Edgar Orlaineta
  • Mauro Piva
  • Sebastián Romo
  • José Luis Sánchez Rull
  • SANGREE
  • Fred Sandback
  • Marco Treviño
  • Ignacio Uriarte

1.1.4

septiembre 05, 2012

septiembre 29, 2012

Curado por Michel Blancsubé
Eduardo Terrazas

por Michel Blancsubé

Nothing is new, neither is anything old. (Robert Smithson, 1967)

Las obras aquí presentadas son, en su mayoría, trazos cuyas líneas horizontales, verticales, diagonales e incluso curvas en ocasiones cartografían superficies –a menudo cuadradas– y delimitan improbables territorios geométricos de tonos abigarrados.

Dos series, una de crecimiento exponencial, otra orgánica, se hallan frente a frente; una, razonable y fríamente lógica, la otra, aleatoria y deliciosamente caprichosa. Eduardo Terrazas explora en un juego combinatorio aparentemente ilimitado y sistemático las posibilidades que le brindan compás, reglas, pintura acrílica y lana. Precursora en muchos aspectos, su obra, en gran parte desarrollada durante los años setenta, anuncia muchas de las exploraciones realizadas por quienes vinieron después. Cierto es que Eduardo Terrazas ha recorrido el mundo desde tiempo atrás, mucho antes de que el nomadismo artístico se convirtiese en religión. Subrayemos también que supo tomarle muy pronto la medida al potencial creativo de la calle mexicana. Inspirado por lo que ve y asimila de los movimientos artísticos a los que se aproxima durante sus estancias en el extranjero, su trabajo participa de aquello que los años sesenta fomentan. Aun cuando las influencias del arte concreto, e incluso del neoconcreto y del op art resultan manifiestas, el artista tampoco permanece sordo a las seducciones provocativas del psicodelismo de mediados de los años 1960; cuando menos, hace suyas sus consecuencias cromáticas.

Un encuentro favorece la simbiosis de esas pasiones estructurales y vernáculas: en 1971, Eduardo Terrazas inicia su colaboración con el artista huichol Santos Motoaaopohua de la Torre de Santiago. Juntos, durante cerca de cuatro años consecutivos, desarrollan una larga serie de composiciones geométricas de colores, hechas de estambre de lana pegado con cera de Campeche sobre madera.

La obra de Eduardo Terrazas reaparece a intervalos imprevisibles e irregulares y se ríe quedito del tiempo.