PROYECTOSMONCLOVA se fundó en la Ciudad de México, en el año 2005, como una plataforma experimental para artistas emergentes. El programa de la galería se ha expandido y consolidado a través de los años para convertirse en uno de los foros más importantes de arte contemporáneo en México, enfatizando en el diálogo entre artistas de diferentes generaciones tanto locales como internacionales.

La galería se mudó en el año 2012 a una locación recién diseñada en la Colonia Roma, este nuevo espacio ofrece 2 áreas de exhibición y una sala de video diseñada para proyecciones cinematográficas de gran escala, ofreciendo a sus artistas diversidad arquitectónica y una plataforma para varios formatos. PROYECTOSMONCLOVA presenta de 6 a 10 exposiciones al año, acompañadas de un programa público de pláticas, proyecciones y performances que enriquecen su potencial discursivo.

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MARTES-VIERNES
11:00-18:00
SÁBADOS
11:00-16:00

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Colima 55 Roma Norte
Ciudad de México 06700
+52 (55) 5525 9715
+52 (55) 4754 3546

Contacto

(C) PROYECTOSMONCLOVA, 2015.

Exposiciones

Concept and Painting

marzo 23, 2017

abril 29, 2017

Robert C. Morgan

Letras y Volúmenes

abril 10, 2014

junio 14, 2014

  • Federico Herrero

Proyectos Monclova se complace en presentar la primera exposición individual de Federico Herrero en México.

 La aproximación de Herrero a la pintura se vincula a tradiciones relacionadas del conceptualismo latinoamericano, el muralismo, así como el abstraccionismo geométrico, aunque simultáneamente, se sitúa fuera de ellas. El artista va más allá de los límites tradicionales de la pintura no solamente en la manera en la que trabaja con el margen del lienzo, sino en la forma en la que su trabajo se sitúa dentro y con el espacio. Además del típico lienzo y muros, los soportes y superficies que utiliza son tan variados y van desde una calle, hasta un autobús, o el fondo de una alberca, además de que recientemente ha utilizado concreto y elementos de madera esculturales a los que se refiere como “volúmenes”. Una serie de estas unidades tridimensionales se exhiben junto a pinturas de gran formato en el primer piso de la galería. No obstante, el artista no las considera escultura; en lugar, las plantea como espacios alternativos para intervenciones pictóricas.

Estos objetos aluden a fragmentos de arquitectura modernista, complementando el paisaje mental que se presenta en los lienzos. La imaginería de Herrero comprende parches cromáticos de color, figuras caricaturescas, la falta de pintura, así como ojos incorpóreos. El uso de distintos medios como pintura al óleo, acrílico, marcadores, plumas y pintura de aerosol en un mismo trabajo, disuelve jerarquías de técnicas tradicionales y refleja el proceso de la pintura en sí. Riesgo e improvisación son cruciales en la práctica de Herrero.

Su trabajo puede leerse como un estudio de espacios liminales –los huecos entre figura y fondo, lienzo y muro, privado y público, obra y espectador.

Federico Herrero también cuestiona los límites espaciales de los museos y las galerías, presentando trabajos que utilizan aproximaciones similares a una instalación. En Letras y volúmenes, el artista presenta una serie de pinturas en dialogo con el color aplicado directamente en el interior de la arquitectura. Utiliza el espacio del sótano de la galería para expandir el concepto de pintura y su percepción. El piso se convierte en un lienzo: un azul cielo brillante cubre el piso completamente y se extiende sutilmente hacia las paredes transformando así el espacio de exposición en un contenedor o vasija, y demostrando sus propiedades volumétricas.

Al suspender los límites entre muros y piso, Herrero subvierte jerarquías de presentación que se ejercen en instituciones tradicionales. Sin embargo, este momento de transferencia no se agota en este punto. Mientras pinta en su estudio, Federico Herrero protege el suelo con una superficie de plástico blanco. Marcada con distintos trazos incluyendo gotas de color, pisadas y marcas de tierra, esta cubierta se convierte en una pieza que se presenta en el muro de la exposición, montada de forma tradicional sobre un bastidor. Uno podría llamar estas obras, índices de pinturas del proceso de la pintura.

Este mecanismo accidental y automático es de interés particular para el artista, quien explora las posibilidades de imitar lo aleatorio y el azar.